(116)
¡Aleluya!
1 ¡Alaben al Señor en todas las naciones,
y festéjenlo todos los pueblos!
2 Pues su amor hacia nosotros es muy grande,
y la lealtad del Señor es para siempre.
Es menos de un cuarto de Salmo, pero lo tiene todo: bondad (gracia, favor) y fidelidad (o verdad), es la verdad de Dios. ¡Alaben al Señor todos los pueblos!, véase Rom 15,11, es el anuncio de la misión universal, al final de la cual empezará la única alabanza digna de Dios.
