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Señor, ¿quién morará en tu tienda?
Que el Señor nos ayude a guardar sus mandamientos.
1 Señor, ¿quién entrará bajo tu tienda y habitará en tu montaña santa?
2 El que es irreprochable y actúa con justicia, el que dice la verdad de corazón y no forja calumnias;
3 el que no daña a su hermano ni al prójimo molesta con agravios; 4 el que menosprecia al criminal, pero honra a los que temen al Señor;
5 y si bien al jurar se perjudicó, no se retracta de lo que ha dicho; el que no presta dinero a interés ni acepta sobornos para perjudicar al inocente. Quien obra así jamás vacilará.
Este salmo repite a su manera la palabra del profeta Oseas: «Quiero más la misericordia que los sacrificios». A la pregunta: «¿Quién será admitido en tu morada?» responde con una lista de diez virtudes de justicia: el servicio de Dios y la justicia son dos facetas de una misma actitud.
Ponemos a continuación dos oraciones de la ceremonia del bautismo:
«Recibe esta blanca vestidura y preséntala sin mancha al tribunal de Jesucristo, de modo que poseas la vida eterna».
«Recibe esta vela encendida y conserva la gracia de tu bautismo con inviolable fidelidad. Observa los mandamientos de Dios; de modo que cuando venga el Señor para las bodas eternas, puedas ir a su encuentro con todos los santos de la corte celestial, y vivir por los siglos de los siglos.»
