Este año, el Domingo de la Palabra de Dios alcanza su VII edición y se celebra el 25 de enero, fecha que la liturgia vincula a la experiencia de Saulo en el camino de Damasco: un encuentro de revelación, vocación y profunda iluminación interior. Al recordar la significativa contribución de la Sociedad de San Pablo, junto con la Comunidad de Sant’Egidio, en la institución de esta jornada, no podemos sino vivir esta cita con especial intensidad. El tema de 2026 nos interpela con algunas preguntas: ¿Qué hace que nuestro servicio a la Palabra sea “inédito” frente al de otros editores? ¿Qué lo mantiene “vivo” y respetuoso de esa Palabra que custodia —sin agotarlo jamás— el rostro de Dios? En definitiva, ¿cómo favorecer aquello que Pablo anhela en Col 3,16: “Que la palabra de Cristo habite entre ustedes”? Para profundizar.
